lunes, 3 de octubre de 2011

Panfleto de barricada: breve crónica de mi primer libro.






El miércoles 28 de Septiembre presenté mi libro Guía para la Gestión de Centros Geriátricos. Una mirada integral en el Club Español de Buenos Aires. Me acompañaron en la presentación la Directora General de la Ciudadanía Española en el Exterior, Pilar Pin Vega y el Decano de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Salvador, Aquilino López Díez. Participaron además Claudio Romero, Subsecretario de la Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y miembros de su equipo de trabajo, el Consejero de Trabajo e Inmigración Julio Olmos Lablanca y Alfredo Bayona Secretario General de esa Consejería. La presidenta del Hospital Español de Buenos Aires, Dra. Elma Espisúa, destacados miembros de entidades españolas y muchos amigos, quizás más de los que genuinamente merezco.



Fue una ocasión muy grata y no exenta de emociones, donde tuve la oportunidad de compartir con gente que admiro y respeto este importante paso en mi vida profesional. Creo que escribir un libro genera sensaciones extrañas: En la era digital seguir apostando a que nuestras ideas se plasmen en papel puede ser una pretensión egolátrica y “quizás antiecológica” (las comillas las añade el autor para expiar sus profundas culpas medioambientales). Sin embargo no fue esa mi intención. Un libro puede ser muchas cosas. Me inclino a creer - por encima de todo - que es un elemento vivo que se gesta para que trascienda a quien lo escribe. Ya no son propias las ideas cuando éstas pueden generar nuevos pensamientos en quien nos lee. Esa, estimo, fue mi búsqueda primera y última al momento de emprender la aventura de escribir. Colaborar, colocar los cimientos para que todas las entidades españolas que se dedican a la atención y el cuidado de los adultos mayores puedan potenciar al máximo su encomiable labor. Repensar que modelo de gestión es el más adecuado para afrontar el inexorable ritmo que imponen los acelerados cambio de contexto. Si algo de esto se cumple, si he logrado ayudar a transformar algún comportamiento, lo que motivó acometer esta tarea, estará cumplido.



Les dejo el video que presenté ese día donde cuento como se dio forma a la idea que inspiró el libro.






Presentación Guía para la Gestión de Centros Geriátricos. Una Mirada Integral from Leandro Pavon on Vimeo.



¡Nos seguimos leyendo!

viernes, 1 de julio de 2011

kinesio mental: una mirada para la gestión de los conflictos


Ayer tuve la oportunidad de dictar un taller de creatividad para funcionarios del Ministerio de Economía. Una experiencia enriquecedora en muchos sentidos: conocer nueva gente, explorar historias laborales, ayudar a penar y repensar viejos conflictos, entre otros.




Al preparar las ideas de trabajo, algo me obligó a detenerme en Los Sirgadores del Volga, destacada pintura de Illia Repin y preguntarme qué actitud tenemos frente a los conflictos. Estos once personajes podrían ser una descripción notable de las posturas que encarnamos de caras a un problema. La angustia, la resignación, la evasión, la furia o el espíritu de superación que encarna el joven de atuendos - sugestivamente - rojos.



¿Cuál de ellos somos nosotros ante una situación que nos supera?

martes, 12 de octubre de 2010

Notas sobre gestión ética

Hace unos meses atrás, el consejo directivo de la compañía, luego de una serie de irregularidades en la gestión que tuvieron trascendencia mediática, decidió romper el contrato con su CEO Mark Hurd. Muchas fueron y son las preguntas que cabría formularnos: ¿Fue adecuada la decisión de la empresa de despedir a su más brillante y prometedor directivo, quien logro triplicar el nivel de facturación anual promedio? ¿Qué motivó esta decisión? ¿Cómo pudo un profesional como Hurd realizar sus maniobras de desvío de gastos corporativos para mantener un affaire con una de sus empleadas? ¿Fallaron los controles internos? ¿Qué hubiera sucedido si los hechos no cobraban trascendencia pública? Si bien existía un manual de pautas de conducta ética, ¿qué fue lo que sucedió?

La historia y los interrogantes sirven como disparador para abordar el tema de la ética de los directores de empresa y nos permite ilustrar sobre la incidencia real de la ética en el mundo de la empresa. Ante el caso que enunciábamos, cabe preguntarse los por qué de la decisión empresaria. Desde la formalidad muchas empresas cuentan con manuales o códigos de conducta que tienen la finalidad de establecer en palabras los valores y principios que guiarán el obrar corporativo.
La razón de ser de estas formulaciones es sencilla de comprender: la noción de empresa ha cambiado, tal como el mundo lo ha hecho. Si proyectáramos una genealogía de empresa desde sus orígenes hasta la actualidad, veríamos que muchas cosas han evolucionado. En primer término mutó el diseño empresarial con el que nace la empresa: en sus orígenes el Taylorismo estableció las pautas del trabajo organizado. De esta manera se moldeaba una división clara entre aquellos que eran poseedores del conocimiento y ejercían el mando y aquellos que aportaban el trabajo físico o manual. Los había pensantes y obrantes. Los comportamientos eran claros y la movilidad dentro de la estructura organizativa, difícil de practicar. Con el tiempo la evolución del diseño empresarial fue añadiendo modificaciones a la forma de ejercer el trabajo manual y la inclusión de la estandarización y la línea de producción fue perfeccionando esta división.
Describimos un mundo netamente industrial que comunicaba sus pautas a otros sectores de la economía que aún contaban con un desarrollo incipiente. La postguerra mundial y los años 60 marcaron cambios en el diseño económico mundial y como no podía ser de otra manera, la empresa sufrió modificaciones. Junto con el mundo industrial, comienza a ejercer su influyo el mundo de los servicios y las empresas comienzan a diversificar sus funciones. En los años 70 y 80 se hablará de la noción de calidad en los procesos y se comenzaran a aplicar estándares de calidad que también se empiezan a comunicar al ámbito de la gestión. El paradigma Taylorista donde el conocimiento reside en unos pocos entra en crisis. Peter Drucker en El management del futuro, menciona esta noción en su caracterización del Manager:
"A medida que la gran empresa se vaya convirtiendo en una confederación o en una asociación, va a necesitar cada vez más un management de alto nivel que opere de manera independiente, que sea poderoso y responsable. Este management deberá ocuparse de la dirección, del planeamiento, de la estrategia, de los valores y de los principios de toda la organización; también de la estructura y de las relaciones entre sus diversos miembros, de las alianzas, de las sociedades y de los emprendimientos conjuntos. Y sus responsabilidades, además, incluirán la investigación, el diseño y la innovación. Deberá hacerse cargo del management de los recursos comunes a todas las unidades de la organización: las personas clave y el dinero."

Irrumpe la noción de la responsabilidad de la empresa más allá de su función económica: la empresa empieza a reconocer que existen normas, más allá de las legales que debe cumplir. No todo es posible de hacer so pretexto del beneficio económico. El fin dela guerra fría y el avance del proceso de globalización acelera los tiempos. El constante avance en las comunicaciones permite que el conocimiento se encuentre mas diseminado a escala global. La noción de la empresa también es otra. Por un lado el conocimiento se encuentra repartido. El paradigma del jefe que determinaba qué hacer y cómo hacerlo ha sido reemplazado. Los empleados se diferencian por aportar soluciones y brindar sus conocimientos y habilidades a las tareas y problemas de la empresa. La distancia entre la cima de la pirámide y la base se ha reducido considerablemente. El diseño organizacional que dividía funciones deja de ser eficaz. Por otra parte la relación de la empresa con su entorno es otro: se habla, por tanto, de la ciudadanía corporativa. Concepto que implica que la empresa es un sujeto responsable con derechos y obligaciones frente a la sociedad en la cual se encuentra inmersa. Esta realidad impone pautas de conductas que van más allá de las normas legales.
En este contexto y tal como mencionábamos, la noción ética de la empresa y sus directivos cobra un valor relevante. Refiriéndonos nuevamente al caso de HP, surge la eterna pregunta entre directivos y organizaciones. ¿Cómo evitar brechas de integridad que perjudiquen la reputación corporativa? Jo-Ellen Pozner, profesora de la Universidad de California, Berkeley, experta en ética y gobierno corporativo, menciona que la clave esta en "Lograr que los códigos de conducta se integren en la cultura empresarial, en el día a día".

La pregunta que podríamos hacernos es como lograr esta integración ética a los valores de la empresa. Es evidente que no es suficiente la enunciación voluntaristas de principios éticos si éstos no son encarnados por quienes ejercen responsabilidades. Los valores deben ser vividos en cada una de las acciones concretas. Jan Carlzon menciona la noción del momento de la verdad, central en la comunicación con el cliente y la atención de calidad, que bien vale ser aplicado a la comunicación interna y al ejercicio de los valores éticos de forma cotidiana. Según esta idea de Carlzon, las organizaciones dedican tiempo y esfuerzo para comunicar sus valores y principios por variados canales pero muchas veces olvidan que los momentos en los cuales esas enunciaciones se hacen presentes y cobran vida son en el trato entre el superior y sus empleados.
El gran desafío es demostrar en la acción lo que postula Adela Cortina: Que se puede vivir una ética de virtudes y actitudes y qué esta no está en oposición sino por el contrario contribuye a afianzar y lograr más acabadamente el objetivo económico de la empresa.

jueves, 7 de octubre de 2010

Conciliación entre el trabajo y la familia:¿utopía o condición para una mayor eficiencia?


Hace unas semanas, buscando material vinculado con la RSC y las reputación de las organizaciones en su trato con el entorno me encontre con el Informe “Trabajo y Familia: Hacia nuevas formas de conciliación con corresponsabilidad social” de la OIT - PNUD. una descripción breve nos me inclinará a decir que , según el relevamiento en los países de América Latina una gran mayoría de los hogares están liderados por una mujer; o bien cuentan con ingresos provenientes de ambos progenitores ¿Qué lectura podemos hacer de este fenómeno? En una primera aproximación podemos postular que en los últimos 20 años se produjo un significativo cambio en el modelo de familia tipo encabezada por un padre que salía a trabajar y una madre que se quedaba en su casa cumpliendo funciones domésticas y de cuidado de los hijos.


Se transformó el modelo o paradigma imperante que servía como pilar para la organización de tres ámbitos diferentes para concurrentes: el Hogar, el mercado laboral y El Estado.

Quizás un dato significativo es que el informe sirve como disparador para cuestionarnos acerca de la necesidad de que los países reconozcan las transformaciones ocurridas. Transformaciones que implican evidenciar la masiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo; el surgimiento de nuevas formas de empleo, sobre las cuales podemos evidenciar un vacio regulatorio; y el exceso de tareas que hoy recaen sobre las familias de menores ingresos.



Cabria cuestionarnos, entonces, si es realmente posible conciliar vida personal y laboral. La mayor participación de las mujeres en el mercado laboral es una tendencia creciente de las últimas décadas. Según datos del INDEC, durante los años 90 la tasa de actividad femenina en nuestro país creció un 13% y continúa en ascenso: entre el año 2000 y el año 2006 aumentó del 43,4% al 48,6%, mientras que la tasa masculina se mantiene prácticamente constante: pasó del 71,7% al 72,7%. De tal manera y en concordancia con lo que sostienen Carina Lupica y Gisell Cogliandro, que se puede observar un escenario en el cual la mayoría de las mujeres de 14 a 49 años de edad trabaja o busca trabajo: seis de cada diez mujeres en edad fértil participan del mercado laboral –cinco se encuentran ocupadas y una está desocupada–.


Un detalle que revela las disparidades de género en el mercado laboral se puede constatar en que si bien se experimenta un cambio en la participación de mujeres y hombres en el mercado de trabajo, lo cual genera como consecuencia que exista un creciente número de hogares con doble ingresos, no se observa un correlato en la organización del trabajo. Las organizaciones se nutren de una estructura, diseño y cultura. Parte de esta construcción cultural que realizan las organizaciones es la existencia de mitos, ritos y paradigmas. Uno de los paradigmas instalados en el mercado laboral es la creencia que le corresponde a la mujer la responsabilidad exclusiva de las tareas de cuidado del hogar. Esto comporta colocar a las mujeres en categoría de trabajador anormal o en las palabras de Lais Abramo, “trabajador anómalo”. Esta categoría implica ubicar y clasificar al hombre como trabajador normal.

Tomando nuevamente las palabras de Abramo y Todazo: “Este paradigma de “trabajador normal” es parcial y disociado, ya que supone que la persona carece de una vida personal de la que preocuparse fuera del trabajo remunerado y que, por ende, tiene una disposición total para éste y ninguna posibilidad ni necesidad de realizar cualquier tipo de actividad o tarea en el ámbito de la familia”.



Cabe destacar que la Cepal–Comisión Económica para América Latina y el Caribe– plantea como una de las alternativas estatales posibles el diseño de políticas sociales que consideren las necesidades de las nuevas organizaciones familiares y liberen a las mujeres de su rol “exclusivo” de cuidadoras del hogar y sus miembros. Esto implica rediseñar aspectos claves de las organizaciones para ser receptivos a estas nuevas necesidades. Cambios que comportan la participación activa de todos los actores. Uno de ellos es el sector sindical. Si bien la función que poseen estas organizaciones es la defensa y representación de los derechos de los trabajadores, en materia de conciliación los avances son limitados.



Por otra parte la empresa deberá poner en cuestionamiento sus paradigmas en términos de objetivos y valores. Si la función empresaria comporta proyectar una estrategia de largo plazo, pensar en el cómo hacer y qué incidencia tendrán esos trabajadores que sienten o perciben. Vale decir que su organización es receptiva y toma como un issue de importancia que su público interno trabaje en un clima laboral que reconoce las necesidades personales de varones y mujeres. Jan Carlzon menciona la noción de los momentos de la verdad, haciendo referencia a esos tiempos que la organización tiene para lograr conquistar y seducir al destinatario de sus productos o servicios. Cabria preguntarnos por la conveniencia de invertir tiempo y recursos económicos para sendas campañas de promoción y publicidad y obviar a la persona que será la encargada de tener ese momento de la verdad, para el cual tanto se ha trabajado.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Portabilidad numérica, un derecho de tercera generación


Analizar la Portabilidad numérica implica cuestionar los aspectos vinculados con los derechos de tercera generación. Esta categoría de derechos tiene su origen en la década de 1980, cuando se comienzan a establecer como condiciones necesarias para la vida plena de los ciudadanos otro tipo de necesidades concretas. Surgen, pues las preocupaciones por la solidaridad, es decir el derecho a vivir en una sociedad en paz o al vivir en un entorno medioambiental sano. Se añaden el acceso a los avances de la ciencia y tecnología y la defensa de los derechos de los consumidores. Las pautas éticas y la responsabilidad social empresaria son notas características de esta nueva generación de derechos. Las empresas deben cumplir con pautas éticas y sociales a la hora de satisfacer sus objetivos económicos y financieros.


En este contexto es que inscribimos esta nueva realidad que atraviesa nuestro país. Por un lado encontramos las empresas que debido a este nuevo escenario, deberán replantear su estrategia de acercamiento y seducción para con los clientes: por otro los consumidores que verán aumentado su poder de elección y flexibilidad. El Estado deberá establecer las reglas claras para evitar que este nuevo sistema que propugna mas libertad de elección, sea cumplido de forma acabada.


No nos encontramos sólo ante un aspecto vinculado con un servicio de telefonía: nos encontramos ante un debate que comprende la forma en que nos comunicaremos en los próximos diez años. El Dr. Roberto Igarza menciona que las estrategias de marketing vinculadas a publicidad y marketing de consumo estaban cambiando: Por primera vez en la historia del marketing el consumidor esta dispuesto a llevar consigo un instrumento que considera clave para su vida social. La alusión se confirma al pensar que muchos de los esfuerzos que realiza la publicidad son para que le prestemos nuestra atención. Con el teléfono móvil nosotros llevamos nuestros detalles personales de consumo y nuestra definición de segmento. Desde el año 2007, el servicio púbico de pasajeros de la Comunidad de Madrid dispone de servicio libre y gratuito de Bluetooth y Wifi. Este dato no seria de relevancia si no le sumamos que las empresas que se encuentran emplazadas en las calles por las cuales transita el ómnibus han dispuesto de computadoras personales que emiten mensajes comerciales vía bluetooth al segmento de pasajeros que pueden ser potenciales clientes a costo cero.

Con independencia del detalle anecdótico, lo destacable es el surgimiento de un nuevo espacio que no posee legislación. Los artículos 18 y 19 de la Constitución Nacional definieron las líneas centrales de los derechos de individuales. Esa letra, actualizada por la ley de defensa del consumidor (en su versión original y la modificación), no alcanza a abarcar la totalidad del nuevo fenómeno. La tarea de conciliar los intereses de lo particulares es la tarea del Estado, aún hoy la ley espera la sanción definitiva.

lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Podemos hablar de una ética del capitalismo?



Capitalismo y ética no son términos opuestos, ya que el primero persigue la prosecución de riqueza y bienestar pero no a cualquier costo, vale decir debe anclarse en un concepción moral para poder cumplir cabalmente con su finalidad. Sin embargo dado que el capitalismo se ha visto sometido a fuertes críticas por no poner la economía al servicio sino lo contrario, es el hombre una pieza más del engranaje productivo que parecería sustentarse en el mero lucro. De lo que sí podemos hablar es de éticas transformadoras del capitalismo. Estas reflexiones parten de la lectura la Ética de la empresa de Adela Cortina, filósofa contemporanea que explora el campo de la ética discursiva.




El capitalismo, en sus orígenes se apoyó tanto en el espíritu de empresa como en el del burgués. Con estos dos pilares se sostenía la noción ética del capitalismo. Valores como el afán de lucro, la prudencia, la ponderación racional, el orden, el ahorro, la austeridad, la eutrapelia, junto con una moral de los negocios, constituían el sustento funcional.

Se crea –entonces- un estilo de vida y un nuevo sujeto económico: el empresario burgués. Empresario que debe realizar su tarea ajustado a ciertos valores y límites cívicos y religiosos. Es decir el individuo tenía que preocuparse por la conducta de la comunidad. De esta manera el sistema valorativo funcionaba como base del orden social y servía para movilizar a la comunidad y reforzar la disciplina. El trabajo se transformaba, así, en un cimiento moral de la sociedad.

Adam Smith añadiría el concepto del interés individual como motor del progreso. La llamada mano invisible, según la cual cada uno - buscando su propio bienestar – genera el beneficio del conjunto. Sin embargo, como pensador formado en la filosofía moral sabía que debía completar esta idea con la necesidad de contar con controles para así evitar los desajustes del sistema: esta mano invisible, si bien propugna una autorregulación del mercado no excluye la función estatal, sino que por el contrario éste deberá concentrarse en proteger a cada miembro de la injusticia y la opresión por medido de una adecuada legislación y una fiable e imparcial administración de justicia. Tal y como vemos no hay colisión con la ética ya que se reconocen limites al interés individual, ya que sin estos limites – que para Smith se apoyan en los sentimientos naturales – se perturban las relaciones sociales.

Jeremías Bentham y John Stuart Mill aportan una nueva mirada al capitalismo conocida como utilitarismo. Su noción fundamenta racionalmente normas desde un principio ético universal y pragmático de la acción.

Este principio utilitarista busca lograr una conexión entre racionalidad, hedonismo y universalidad. Sin embargo, se apoya en la defensa de los intereses de la mayoría como criterio moral, lo cual puede resultar desigual e injusto para las minorías.

Me detengo en la postura del John Rawls ya que aporta la noción de la ética de la justica económica. La preocupación intelectual del autor es responder cómo se distribuyen los derechos y deberes en las instituciones sociales y de qué manera pueden conseguirse el máximo de ventajas para la cooperación social. Ya no se trata de combinar racionalidad con utilidad sino que la maximización debe incluir al todo social, ya que allí donde no se den las condiciones de equidad, no habrá justicia. De allí que la justicia sea enunciada de esta manera: “Todos los valores sociales deben distribuirse igualitariamente a menos que una distribución desigual de alguno o de todos de estos valores sea ventajosa para todos”. De tal manera que se permite comprender las desigualdades del sistema en función de que estas beneficien a los menos aventajados, respetando las libertades básicas y la igualdad de oportunidades.

Peter Koslowski plantea la idea de la coordinación del mercado, es decir el capitalismo posee una ética que se justifica en la verdadera naturaleza de las cosas, es decir la economía debe servir a la autorrealización del hombre. Por lo tanto el capitalismo necesita de una ética, entre otras cosas, para regular el gran espacio de libertad que existe en el mercado. Ante esta libertad, los valores morales cumplen una función centralmente instrumental: reducen los costos de transacción, compensan los fallos de mercado, favorecen la integración social y contribuyen a hacer a la economía más eficiente.

Téngase por caso que si debemos certificar un contrato con un proveedor ante escribano, cada vez que se fije una modificación en las tarifas o tasa de interés ante el temor de que -al no hacerlo así - nos veremos afectados en nuestra empresa, esto generará una enorme ineficiencia en la economía a nivel general, transformándola en poco competitiva. Por lo tanto la ética capitalista, para esta postura, es una conjunción entre eficiencia en la coordinación, libertad y justicia distributiva.

En resumen, es posible, considero y además necesario hablar de una ética del capitalismo, si lo que pretendemos es la perfección del hombre. No podemos olvidar que el espíritu de progreso y empresa nacen de esta lógica, según la cual las empresas asignan los recursos útiles y escasos para la satisfacción de necesidades, respetando el orden social, ya que de otra manera atenta con su propia finalidad. Creo -por último - que la función estatal es central a la hora de fijar reglas de juego desde lo normativo para evitar los excesos en la búsqueda del interés individual. Por otra parte es necesaria una ética del capitalismo para asegurar su supervivencia, una ética que respete la autonomía de los ciudadanos y que vean en el capitalismo un medio para cumplir con su proyecto de vida.

miércoles, 25 de agosto de 2010

A entornos cambiantes, habilidades cambiantes

Hace un tiempo que empecé a redefinir mi carrera. No porque no me haya gustado lo que mi vocación me indico como camino de vida, sino porque hay ciertos momentos en que nos replanteamos si lo que hacemos nos da el placer suficiente para todos los días continuar con nuestra tarea. En definitiva la pregunta, un poco filosófica y transicional, me conducía a preguntarme por el nuevo tipo de perfil profesional.
¿Qué tipo de habilidades serán necesarias para los próximos 10 o 15 años? En una época donde el trabajo cada vez mas se esta transformando en una actitud mucho mas que un lugar especifico, ¿qué características tendrá ese nuevo puesto laboral? Y quizás lo más importante ¿Cómo nos adaptaremos a estos cambios los que debemos conducir personas?

Hace un tiempo que soy docente en la Untref virtual y allí dicto la materia Cultura comunicación y conflicto en las organizaciones y lo que más me llama la atención son los temas vinculados con las emociones que experimentamos los seres humanos ante los cambios en los ámbitos en que nos desenvolvemos. Precisamente por esto es que vinculo la realidad del nuevo trabajo con los conflictos que ocasionan las modificaciones en nuestros paradigmas existenciales.

Este video ayuda a comprender más gráficamente el nuevo escenario.